Si convives con un adolescente ya habrás observado que el terremoto emocional que experimentan a diario afecta no solo a su comportamiento sino también a la manera que tiene de comunicarse y al tono de voz que emplean cuando hablan contigo. Lo que quizá no hayas detectado conscientemente hasta ahora es que la entonación que tú utilizas al dirigirte a él está directamente relacionada con la manera en la que te responde, actúa y en cómo interpreta tus palabras.

Desde el punto de vista del comportamiento no verbal, el tono, el volumen, el ritmo de la voz forman parte de un canal de comunicación muy importante denominado paralenguaje o prosodia emocional. De hecho, el cerebro humano capta el contenido emocional de cualquier mensaje antes que su significado semántico, una función que desarrollamos desde nuestra más tierna infancia.

En el caso de los adolescentes, esta decodificación influye sobre manera en las respuestas que te da y en su motivación o falta de ganas a la hora de realiza algo que le has pedido. Si le sugieres que haga una determinada tarea, pon atención al tono de voz con el que te diriges a él. Si quieres que coopere has de utilizar una entonación que transmita calma y apoyo.

Así se desprende de una investigación realizada por la doctora Netta Weinstein de la Universidad de Cardiff en la que participaron 1.000 jóvenes de entre 14 y 15 años. (20019) https://eurekalert.org/pub_releases/2019-09/cu-tll092619.php

Los adolescentes tenían que escuchar 30 frases pronunciadas por madres en tres tonalidades: controlador, de apoyo/comprensivo y neutro. Se trataba de frases con instrucciones específicas del tipo “ tienes que leer este libro esta noche” o “Es hora de que vayas a la escuela”. Después de escucharlas, los jóvenes respondieron como se sentían dependiendo del tono empleado por sus progenitoras y el resultado fue más que evidente: Aquellos que “descodificaron un tono de voz controlador o autoritario tuvieron una reacción más negativa a las instrucciones. Por el contrario, los que escucharon a una madre con una modulación vocal que interpretaron como de apoyo y alentadora reaccionaron mejor, incluso si los comparamos con aquellos que escucharon los mensajes en un tono de voz neutral. Y no solo eso sino que también favoreció la conexión paterno-filial y el compromiso del joven a realizar dicha tarea.

¿Conclusión?: el tono de voz que empleamos influye emocionalmente en los chavales, en la manera en la que se relacionan con los adultos y en su intención de colaborar o no.

“Es probable que los adolescentes se sientan más cuidados y más felices y como resultado se esfuercen más en la escuela cuando los padres y maestros hablan en un tono de apoyo y conciliador en lugar de en un tono que transmite presión”

Netta Weinstein

Sin darnos cuenta, en ocasiones empleamos una entonación ruda, agresiva o excesivamente firme que consigue el resultado opuesto al deseado, y como afirma la co-autora de este estudio, la profesora Silke Paulmann de la Universidad de Essex “Estos resultados ilustran muy bien lo poderosa que es nuestra voz y que elegir el tono correcto para comunicar es crucial en todas nuestras conversaciones”.

LA VOZ DE LOS AMIGOS

La influencia que la voz tiene sobre las emociones y las conductas de los adolescentes no solo se circunscribe al ambiente familiar o educativo.   Así como los adolescentes son capaces de decodificar el contenido emocional de los mensajes que les enviamos los adultos, algunos estudios científicos han puesto de manifiesto que entre los 13 y los 15 años los jóvenes tienen problemas para identificar la emoción que se esconde tras el tono vocal de sus amigos. De acuerdo a un estudio realizado en la prestigiosa Universidad canadiense de McGill la dificultad aumenta a la hora de decodificar mensajes en un tono enfadado, feliz, mezquino o asqueado. Esto explica en buena medida los conflictos y malos entendidos sociales que se generan en estas edades con su grupo de iguales

Y a esto se unen otras investigaciones que señalan que la entonación de miedo y la tristeza se confunde especialmente en hablantes jóvenes.

La razón parece encontrarse, como siempre, en el cerebro del adolescentes, que en esta etapa está en pleno proceso de desarrollo, con una estructura límbica muy a la defensiva y que salta ante cualquier turbación emocional que detecte. Además, las áreas cerebrales involucradas en el reconocimiento emocional de la voz no han madurado completamente. En el caso del tono vocal de sus amigos, les cuesta más detectar las variaciones emocionales ya que las características acústico-emocionales de los adolescentes no presentan grandes variaciones.

La buena noticia es que, a medida que el cerebro de un adolescente continúa desarrollándose y madurando, estos errores suelen mejorar, así que tiempo al tiempo!!