A la hora de hablar en público ten presente que, como decía Oscar Wilde: “no hay una segunda oportunidad para causar una primera buena impresión”. Lejos de que te bloquees (más¿?) al pensar en ello, te invito a que cambies tus pensamientos. Recuerda el porqué estás tú dando la conferencia y no cualquier otra persona y sobretodo que tu audiencia está ahí deseosa de escuchar algo que tú vas a contarles.  Mi primer consejo es que no te centres en ti (lo importante no eres tú) sino en el contenido, en el mensaje: ¿Qué tienes que ofrecerles?, ¿cómo se lo vas a contar?, ¿qué  van a aprender?, ¿qué te apasiona a ti de eso que vas a contarles?

INICIO, los primeros 10 segundos son fundamentales.

La manera de establecer ese primer contacto visual con tu audiencia, de hablar  y de gesticular van a condicionan inconscientemente la imagen que los demás se van a hacer de ti. Dicho de otro modo, inconscientemente el público va a crear una imagen tuya que le creará cercanía o rechazo. Así que  ahora que ya lo sabes, aprovecha esos segundos para establecer un lazo emocional con tu audiencia. Sorpréndela. Introduce un elemento novedoso y sobretodo aléjate de convencionalismos.

  • Puedes optar por lanzarles una pregunta (retórica) a  la que sepas que responderán afirmativamente.  Y luego una segunda y hasta una tercera.  Elsa Punset recuerda que si consigues que tu público responda tres veces seguidas con un sí ya lo tienes ganado y la conexión emocional que se establece es más rápida.
  • Cuéntales un chiste. (Ojo, si el humor no es tu fuerte o crees que no conectará con tu audiencia, quizá debas pensar en otra estrategia para romper el hielo)
  • Busca una anécdota, una historia propia o ajena que conecte con el mensaje de tu ponencia. Si no se te ocurre nada siempre puedes acudir a una cita célebre para introducir el tema de tu conferencia.
  • Sírvete de un objeto y úsalo. Imaginación al poder. ¿Has visto la conferencia TED de la artista Amanda Palmer.? Siete millones de personas ya lo han hecho. Aquí la tienes

Y por descontado, mantén el contacto visual con tu público. Haz un barrido a toda tu audiencia. Tienen que sentir que estás ahí por y para ellos y que les vas a contar algo que les merece la pena escuchar.

NUDO, ¿todavía no te has presentado?

Es el momento de hacerlo. Gánate el derecho a ser el ponente. Cuéntales porque eres tú y no otra persona la que hoy tiene algo que contar. ¿Qué te hace a ti especial?, ¿qué te convierte en “experto” sobre ese tema?, ¿qué te gusta a ti de ese contenido?.

Recuerda que el cerebro humano no puede mantener la atención de manera constante durante mucho rato y de forma ininterrumpida. Si quieres que tu audiencia siga conectada, más vale que eches manos de tu creatividad:

  • Cada 15 o 20 minutos, “rompe su estado”, como decimos en PNL. Eso significa que debes mantenerla alerta y con ganas de más. Aliméntala. Haz que se mueva, que conteste a alguna pregunta, introduce un elemento nuevo: un video, una música, una foto. Todo vale con tal de captar  su atención.

Algunos ponentes creen que cuantos más conceptos y materia expongan, mucho mejor. Craso error. No se trata de que el público salga de la sala comentando cuanto sabe el conferenciante sino lo que ha aprendido al escucharte.

DESENLACE, si el principio de tu ponencia es importante, el final lo es todavía más.

Una vez digas aquello de “y para terminar…”, tu público pondrá sus cinco sentidos en ti. Tienes toda su atención. Está esperando que le des lo mejor, así que:

  • Cumple tu palabra y termina (no hagas como muchos conferenciantes que se enrollan otros 10 minutos).
  • Busca un cierre impactante. Puede que conecte con la idea, la historia o la anécdota que comentaste al inicio.  O puede que responda a las preguntas que planteaste. En cualquier caso, el cierre es la guinda del pastel. Memorízalo, igual que tus primeras palabras de la conferencia. No temas mostrar tus emociones. Si el contenido te apasiona, si has disfrutado contándolo, tu cuerpo lo reflejará y tu comunicación no verbal te acercará más aún a tu público.

Yo siempre que trabajo un discurso  pienso en las palabras de Maya Angelou: “La gente olvidará lo que dijiste pero nunca olvidará cómo la hiciste sentir”.  De hecho, piénsalo ¿qué conferencia recuerdas?, ¿por qué la recuerdas?. Ahí tienes la clave. Y ahora, te invito a que prepares la tuya y sobretodo a que la disfrutes.