El año que viene habrá elecciones presidenciales en USA pero este 2015  los cupcakes con banderita patriótica se fabrican, sin duda, en España. Estamos ante un  año electoral en mayúsculas.  Mucho merengue para tan poca masa, dirán algunos!!. En marzo las elecciones andaluzas (adelantadas), en mayo las autonómicas y municipales, en septiembre las catalanas (adelantadas también) y a finales de año las generales.
La hornada política está cocinándose pero y el electorado, ¿estamos preparados para digerir el empacho que se nos viene encima o vomitaremos antes de comernos los ahora tan de moda cupcakes?


Ante tanta cita electoral en el calendario, los candidatos políticos (algunos más curtidos que otros en estas lides), más allá de vendernos las bondades de su programa electoral han de esforzarse por conectar con los ciudadanos. En definitiva, cumplir con las 3 E con las que ponerle la guinda al pastel.

EMPATÍA

La palabra empatía viene de un término griego que significa “emocionado”. En Grecia (cuna de la democracia) la definían como  la capacidad cognitiva de percibir, en un contexto común, lo que otro individuo puede sentir.  Según la RAE, empatía es la identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro.  Y para los que nos dedicamos al coaching, es lo que familiarmente llamamos “ponerse en los zapatos” del otro.

Lo que significa que un buen político:

  • Conecta con los ciudadanos.
  • Adapta su discurso al lenguaje que habla su electorado.
  • Busca el medio de llegar a su audiencia: ¿cómo es su día a día?, ¿qué les preocupa?, ¿qué les motiva?, ¿qué piensan?, ¿cómo actúan?.
  • Más allá de buscar la foto-opportunity, el titular de prensa, se vuelca en el electorado, deja de lado su ego para centrarse en las necesidades de la comunidad.
  • No finge sentirse cómodo sino que está cómodo entre ellos.

ESCUCHA

  • Distingue entre escuchar y oír. Oír es una capacidad auditiva, la escucha activa va más allá.
  • Presta atención a las inquietudes del electorado
  • Lee entre líneas las demandas y las preguntas de los ciudadanos y sabe interpretar el mensaje no verbal con el que acogen su propuestas.
  • Está pendiente del feedback del electorado

EMOCIÓN

Sin emoción, el discurso está vacío y genera indiferencia. Para emocionar, un buen político

  • Apuesta por la cercanía
  • Más allá del “storytelling”, practica el “storydoing” y se convierte en un protagonista más de la historia que está contando
  • Vive su pasión  y contagia su energía 
  • Conecta con los ciudadanos porque es capaz de abrirse a ellos y deja ver su lado humano, sus debilidades y sus propias emociones
  • Cultiva la espontaneidad, la imagen cercana frente a las poses estudiadas y los mensajes planos

Daniel Eskivel, publicó recientemente un artículo,” Las siete emociones básicas del ser humano según Paul Ekman”, que confieso me ha servido de inspiración para escribir este post.  Son las 7 emociones básicas que el electorado puede sentir hacia el candidato político y hacia su campaña electoral

  1. Tristeza
  2. Felicidad.
  3. Asco 
  4. Miedo
  5. Sorpresa
  6. Ira
  7. Desprecio.

Y digo yo que, a estas alturas,  los políticos ya tendrán lista su receta del cupcake…¿o no?