El 19 de junio se celebran elecciones a la Junta de Andalucía. El rostro de los seis candidatos que compiten en estos comicios aparece en cada esquina, en las marquesitas de los autobuses, en los pósteres de las farolas… Más allá del eslogan escogido por cada formación política, ¿qué lectura no verbal podemos hacer de cada uno de los diferentes carteles electorales?

Tres cuestiones previas que hay que tener en cuenta:

  • Al igual que de manera completamente inconsciente nos formamos una primera impresión de alguien en tan solo mili segundos y ésta resulta muy difícil de cambiar, lo mismo ocurre con los carteles electorales de los candidatos, por eso es tan importante cuidar cada detalle, para generar un impacto positivo y conseguir captar la atención del ciudadano de manera eficaz.

 

  • Uno de los aspectos en los que más se fija el cerebro del votante es en la expresión facial del político, los asesores lo saben y este sentido, una sonrisa sincera o un rostro relajado gana puntos. Sin embargo también es importante tener en cuenta otros canales no verbales que acompañan a la fotografía en sí: la postura, los colores, la mirada, si aparece solo o acompañado en el cartel, la riqueza cromática. El mas mínimo detalle puede ser determinante a la hora de suscitar simpatía o rechazo en el cerebro del votante.

 

  • En estas elecciones autonómicas no hay ningún cartel electoral que realmente sea impactante o muy innovador. Todos los partidos han optado por centrarse en la imagen del candidato en primer plano, solo y ocupando la mayor parte del cartel. Llama la atención que incluso en algunos casos no aparece ni siquiera su nombre ( caso de VOX)  o únicamente su nombre de pila, como con el del PP o Por Andalucía, apelando así a la cercanía.

He aquí algunos detalles que desde el punto de vista no verbal caben destacar de cada uno de ellos:

PP: SIMPLEMENTE JUANMA

Sin duda, lo que más llama la atención es la amplia sonrisa que esboza el candidato popular, cuya fotografía ocupa el centro del cartel. Con chaqueta azul (el color del partido)  pero con camisa sin corbata transmite una imagen profesional, relajada y de cercanía, al tiempo que con la cabeza ligeramente ladeada mira directamente al frente como si estuviera dirigiéndose al ciudadano. Tanto esa mirada directa como la sonrisa natural que proyecta contribuye a que gane emocionalidad, cercanía y conexión con quien le observa. Esa cercanía la apreciamos incluso en el nombre: no es Juan Manuel Moreno, sino simplemente Juanma, dando por supuesto que es conocido por todos y no necesita mas presentaciones. El fondo desenfocado nos deja intuir la presencia de gente, transmitiendo una sensación de dinamismo y acción. A ambos lados del nombre, el logo en pequeño del PP y un corchete verde y blanco, el guiño a la bandera de Andalucía. El candidato lo es todo. Simple pero directo.

JUAN ESPADAS: UN QUIERO Y NO PUEDO

El cartel electoral del PSOE opta por dividir el protagonismo entre el candidato y el partido a partes casi iguales. La sonrisa contenida de Juan Espadas, junto con sus labios un tanto apretados trasmiten la imagen de un candidato más bien contenido que posa para la ocasión. La elección de colocar su nombre en un pequeño recuadro y en un extremo del cartel tampoco ayuda dado que la tipografía no resulta fácil de leer y por tanto dificulta el acercamiento con el ciudadano, y eso es un error que en política resta votos. En líneas generales, prima mas la imagen de marca por encima del candidato, destacando el color rojo socialista y dejando un espacio muy, muy reducido en la parte inferior de la imagen para la bandera andaluza. Otro descuido no verbal que puede generar distanciamiento y máxime en elecciones autonómicas.

 

POR ANDALUCÍA: LA NEUTRALIDAD DEL BLANCO

Si algo llama la atención es el color predominante del cartel, el blanco, que en comunicación no verbal se asocia a transparencia y neutralidad. Blanco para el fondo y chaqueta blanca inmaculada, como si se tratara de un guiño al nombre de la candidata. En este caso, la política también opta por una sonrisa amplia y bastante natural, como en el caso de Moreno Bonilla, lo que le aporta naturalidad y conexión emocional pero el cuerpo ladeado y los brazos cruzados le restan fuerza y estos dos elementos, postura corporal y gesto, en comunicación no verbal son esenciales.  Un cartel simple que trata de proyectar confianza, aunque quizá le falta algún elemento que destaque mas y por ello no acabe de atrapar al posible votante. En este caso creo que hubiera sido mas efectivo colocar el nombre completo de la candidata y no solo su nombre de pila en el margen derecho superior de la imagen con el fin de darla a conocer también fuera de Andalucía. Simpleza también a la hora de presentar los colores que arropando el nombre de la coalición política. Un arco iris tricolor un tanto plano, que “respira” en exceso” y que se superpone al escote de la candidata en plano americano.

CIUDADANOS: EL CAMBIO “TRANQUILO”

El cartel de ciudadanos no da lugar a confusión. Desde el punto de vista del lenguaje no verbal todo está bien ensamblado entorno a tres ideas: Andalucía, el slogan de marca y el candidato. Es el único cartel electora en el que el candidato aparece en un plano de tres cuartos, por tanto es el político que más se muestra y lo hace proyectando cierta relajación e informalidad. Lo observamos por su mano en el bolsillo izquierdo, con una pierna ligeramente adelantada, y apoyado en una cadera, lo que transmite confianza y distensión, algo que los votantes tienden a apreciar. La mirada de Juan Marín es directa y su expresión facial afable, tratando de esbozar una sonrisa pero sin llegar a mostrarla. Y nuevamente jugamos con la psicología del color: el verde de la bandera andaluza con el nombre de la Comunidad en blanco en caracteres grandes y el naranja del partido en la línea inferior con el slogan en blanco, en letras más pequeñas. En clave no verbal se pretende destacar sobretodo la importancia de Andalucía. Y todo ello ocupando el centro de la imagen, para que no haya confusión. Es inevitable que la mirada del observador se centre en ese punto.

ADELANTE ANDALUCÍA, EL COLORIDO DEL VERDE ANDALUZ

En el caso de Adelante Andalucía han optando por destacar el color de la Comunidad pero el exceso cromático verde resulta contraproducente desde el punto de vista visual y no verbal.   Hasta la candidata lleva la chaqueta de ese color y en su camiseta blanca también hay un logo verde. La máxima de “lo bueno sí breve dos veces buenos” también aplica al lenguaje no verbal. y en esta ocasión el uso excesivo del color verde, en el fondo, en la candidata, en todo el cartel en definitiva, puede llegar a generar un rechazo visual. Hay demasiados elementos en tan poco espacio, lo que hace que el cerebro no sepa dónde tiene que centrar su atención y eso producen distorsión cognitiva. Además, al cerebro humano le gustan los contrastes y ésta es una máxima que en los carteles electorales hay que saber utilizar. El rostro de la candidata, con esos ojos ligeramente tensionados por el reflejo del sol transmiten cierta incomodidad, lo que sumado al resto de elementos tampoco ayudan a que el cartel resulte atractivo.

OLONA, EL RETRATO DE LO CLÁSICO

Vox sigue en la línea de sus carteles electorales anteriores, donde prima la imagen del candidato a camino entre la fotografía y el dibujo. Destaca el rostro de Olona, mirando a cámara, con el pelo recogido que evoca un aire clásico, casi taurino, apelando así directamente a su electorado. Su sonrisa ligeramente asimétrica y ladeada le resta naturalidad. El recurso del verde de fondo es nuevamente un guiño a la bandera andaluza y en este caso se fusiona con las imágenes de multitud de ciudadanos ondeando la bandera española con la idea de transmitir una imagen de exultación y aires ganadores. El lema en caracteres mayúsculos y ligeramente inclinado hacia arriba trata de evocar proyección y ascenso, que es precisamente lo que pretende VOX en estos comicios. Nada se deja al azar y por ello el logo se enmarca en la silueta del mapa de Andalucía, por supuesto también verde. Y la bandera de España, subrayando dicho logo, también con inclinación ascendente. Curioso que en este caso, no aparezca el nombre de Macarena Olona, solo el de VOX, apelando de nuevo a la identidad de marca, de partido por encima del candidato.